Monosodium Glutamate

Chino Moya

Esta serie estaba inspirada inicialmente en los retratos de santos en la pintura barroca. Me interesaba especialmente la representación del éxtasis, el lenguaje corporal y las expresiones faciales que utilizan los artistas para transmitir una experiencia trascendental. El otro aspecto de estas pinturas que quería explorar era el uso de objetos como símbolos de espiritualidad.

Hoy en día, las representaciones de estados extáticos y de objetos con un peso simbólico están profundamente arraigadas en los códigos de la publicidad. La promesa cristiana de felicidad suprema en la otra vida tiene una analogía contemporánea en los estilos de vida idealizados que nos venden las corporaciones. A través de estas imágenes, quería representar el incumplimiento de esa promesa: el colapso de la idea de un paraíso capitalista y el declive de su centenaria e incontestable clase dominante patriarcal.

Inspirándome en la elección de José de Ribera de personajes marginales como modelos para sus pinturas religiosas, elegí como sujetos a hombres blancos de mediana edad, escenificando los retratos en espacios interiores ruinosos y parques industriales. Aquí, el lenguaje corporal que transmitía una experiencia mística en las pinturas clásicas muta en gritos silenciosos o aullidos desesperados de hombres anónimos y solitarios atrapados en un infierno mundano, privados de toda espiritualidad.

La calidad sublime de las pinturas religiosas que inspiraron estas fotografías ha sido sustituida por una visión sombría que refleja la degradación cultural y material de las sociedades occidentales. En lugar de representar la iluminación, los objetos y tejidos genéricos retratados en estas imágenes reflejan el exceso y el sin sentido de la producción en masa. En estas imágenes, los ascéticos santos cristianos se han convertido en parias de mediana edad que deambulan por zonas industriales desoladas o se alojan en viviendas de bajo coste llenas de decoración de tiendas de descuento y electrodomésticos obsoletos.