White Vessels
Fragile books
El fotógrafo coreano Koo Bon-chang dedicó una década a documentar la porcelana blanca coreana (백자, baekja), símbolo de la cultura nacional, en un proyecto fotográfico global que culminó en un libro de edición limitada de 400 ejemplares. La obra destaca tanto por su contenido artístico como por su cuidada producción artesanal, y refleja la pasión del autor por capturar las huellas del tiempo en los objeto.
Koo Bon-chang, considerado el fotógrafo más célebre de Corea, emprendió un ambicioso proyecto para rescatar visualmente la porcelana blanca coreana, un emblema de la identidad nacional que durante siglos fue apreciado por la aristocracia y, más recientemente, por el público general y coleccionistas extranjeros. Inspirado por la “belleza de la utilidad” y la “belleza de la inocencia” —conceptos fundamentales del arte popular (民藝, mingei) desarrollados por Yanagi Soetsu tras su encuentro con la cerámica coreana—, Koo Bon-chang buscó reunir, a través de su lente, el patrimonio disperso de su país.
Durante diez años, de 2004 a 2014, Koo recorrió 16 ubicaciones internacionales, desde el Japan Folk Crafts Museum (Museo de Artesanías Populares de Japón) en Tokio hasta el British Museum (Museo Británico) en Londres. En cada destino, fotografió meticulosamente piezas únicas de porcelana blanca, muchas de las cuales solo pueden contemplarse en colecciones extranjeras, transformando cada imagen en una obra de arte y memoria.
El fotógrafo coreano Koo Bon-chang dedicó una década a documentar la porcelana blanca coreana (백자, baekja), símbolo de la cultura nacional, en un proyecto fotográfico global que culminó en un libro de edición limitada de 400 ejemplares. La obra destaca tanto por su contenido artístico como por su cuidada producción artesanal, y refleja la pasión del autor por capturar las huellas del tiempo en los objeto.
Koo Bon-chang, considerado el fotógrafo más célebre de Corea, emprendió un ambicioso proyecto para rescatar visualmente la porcelana blanca coreana, un emblema de la identidad nacional que durante siglos fue apreciado por la aristocracia y, más recientemente, por el público general y coleccionistas extranjeros. Inspirado por la “belleza de la utilidad” y la “belleza de la inocencia” —conceptos fundamentales del arte popular (民藝, mingei) desarrollados por Yanagi Soetsu tras su encuentro con la cerámica coreana—, Koo Bon-chang buscó reunir, a través de su lente, el patrimonio disperso de su país.
Durante diez años, de 2004 a 2014, Koo recorrió 16 ubicaciones internacionales, desde el Japan Folk Crafts Museum (Museo de Artesanías Populares de Japón) en Tokio hasta el British Museum (Museo Británico) en Londres. En cada destino, fotografió meticulosamente piezas únicas de porcelana blanca, muchas de las cuales solo pueden contemplarse en colecciones extranjeras, transformando cada imagen en una obra de arte y memoria.









